Dónde y qué comer en Bolonia, el paraíso de la cocina italiana

La capital de Emilia-Romagna ostenta productos de fama mundial y auténticos templos gastronómicos donde degustarlos

Bolonia, junto con su vecina Parma, es considerada como la patria de la cocina italiana, y con razón. Entre esa sinfonía de pórticos, plazas, iglesias y palacios se alza una retahíla de cafés, restaurantes y trattorias que saben poner en valor esos productos más auténticos y en los que comer resulta un placer.

Lo bueno de esta urbe es que se mantiene alejada de la masificación turística. Aún teniendo la universidad más antigua del mundo (instaurada en 1088) y estando plagada de encantos arquitectónicos, culturales y culinarios. Eso hace que sus atributos –gastronómicos o no– se disfruten con más calma.

A ella llegué un día de febrero con muchas expectativas. Era la última parada de mi roadtrip por el norte de Italia –que incluía Bolzano, Verona y el Lago di Garda– y quería visitarla, más que todo por su gastronomía.

Plaza Neptuno
Plaza Neptuno ©Ana María Pareja

Pasión por el buen comer

Famosa por la pasta fresca, la salsa ragù o boloñesa y la mortadela, la capital de Emilia-Romagna es el paraíso definitivo de los amantes del slow food. Una ciudad repleta de trattorias de varias generaciones, de tiendas de delicatessen  y de gelaterias genuinas.

El casco antiguo de una de las ciudades históricas mejor conservadas de Italia es compacto y fácil de manejar. Cerca de la Plaza Mayor, cuya auténtica protagonista es la monumental Basílica de San Petronio, encontramos el Mercato di Mezzo. Más que para comer, este es un buen lugar para comprar pasta al huevo, una de las insignias culinarias de la ciudad. 

Para probarla, mejor salir del centro y enfilar la via dell’Independenza, la calle de los pórticos más antiguos de Italia.  Esta vía está repleta –a parte de tiendas– de trattorias, restaurantes y cafés en los que enamorarse de la cocina local.

Tortellini de Bolonia
Detalle de Tortellini ©Ana María Pareja

Pasta fresca y lambrusco

Desde 1903 el Ristorante Donatello, dirigido por la familia Fanciullacci, sirve unos  tortellini in brodo de campeonato. Los tortellini, generalmente rellenos de mortadela o de carne, son servidos en un caldo de pollo o de gallina con un sabor exquisito. Acompañarlos con lambrusco la región, es un acierto. 

En Donatello siempre apuestan por la tradición. En su menú no podían faltar la lasaña verdi o los tagliatelle, ambos con esa irresistible salsa ragù, que por estos lares conocemos como boloñesa. De este templo culinario también saldrás embobado con su decoración rebosante de frescos y de fotografías antiguas. 

Otro de mis favoritos es El Ristorante Diana. Fundado en 1909 y célebre entre los boloñeses; dicen que los mejores sitios donde comer son los que frecuentan los locales.  También famoso por los tortellini in brodo y por la lasaña verdi. Su pasta, elaborada con espinaca –de ahí su color verde–, y su espléndida salsa al ragù, están para morirse.

Donde comer en Bolonia
Tortellini in brodo, Donatello ©Ana María Pareja

Aperitivo: Aperol y mortadela

Si hay algo que los italianos adoran hacer es tomar el aperitivo al caer la tarde (entre las 6 y las 7). el perfecto abrebocas a una deliciosa cena.  

La mortadela, el vino y el Aperol Spritz son los auténticos protagonistas. La primera es otro de los productos insignias de Bolonia que, según dicen los documentos, data del renacimiento. El último, es un cóctel elaborado con licor Aperol –de color naranja radioactivo–, vino blanco frizzante y agua carbonatada. 

Uno de mis lugares preferidos para tomar el aperitivo es la Salumeria Simoni. Situada en la concurrida via Pescherie Vecchie, es perfecta para probar esa exquisita mortadela de Bolonia IGP o denominación de orígen. Un embutido elaborado solamente con carne y grasa de cerdo cuidadosamente seleccionada. Pide alguna de sus tablas de embutidos, quesos y focaccia recién horneada.

No te vayas de Simoni sin comprar algo de su deliciosa tienda. Además de mortadela, hay diversidad de quesos, tomates secos y otro tipo de deliciosas carnes frías. El Parmiggiano Regiano –elaborado en las vecinas Parma, Reggio Emilia y Módena– está expuesto en una de sus paredes y puedes pedir que te corten un trozo. Porque de Bolonia hay que irse con la maleta llena de souvenires gastronómicos

Salumeria Simoni, para comer en Bolonia
Salumeria Simoni ©Ana María Pareja

Gelato para los golosos

Mi viaje no está completo sin un helado, en la capital del gelato no podía ser de otra manera. La Cremería Cavour fue la elegida, situada en la plaza homónima, bajo unos preciosos soportales. Hay que armarse de paciencia con la cola que se forma a ciertas horas del día, pero la espera vale 100% la pena. 

Fundada en 2008, esta cremería se ha hecho hueco entre las más célebres de Bolonia. La cremosidad de sus preparaciones, el punto justo de dulce y las creativas combinaciones de ingredientes lo respaldan. El de pistacho es mi sabor favorito y el de aquí no me defraudó. 

Tal es la devoción de los boloñeses por el gelato que hasta tienen su propio museo. Situado a unos 20 kilómetros de Bolonia, en dirección a Módena, encontramos el Museo Gelato Carpigiani. La parada perfecta para culminar una escapada gastronómica a una de las ciudades más foodies de Europa. 

Por sus templos gastronómicos, por sus torres –sabéis que las amo– y por esos productos insignia, os recomiendo Bolonia. Es una urbe perfecta para los amantes de la comida, pero también del arte, las plazas y la historia. 

2 comentarios en “Dónde y qué comer en Bolonia, el paraíso de la cocina italiana”

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