Qué ver en Moscú, la ciudad europea a la que viajar en 2021

Desde la Plaza Roja hasta sus míticas estaciones de metro, estos son los lugares que ver en Moscú en un fin de semana largo

Magnífica, sorprendente, de proporciones épicas y llena de contrastes, esa es la impresión que me dejó la capital rusa. Saber qué ver en Moscú en pocos días es misión casi que imposible, pues hay tantísimo que un fin de semana se queda corto. Claro que es una urbe que se deja conocer, que es amigable con el viajero y que tiene algunos planes indispensables para una primera vez. 

Es una de esas capitales europeas repletas de maravillas arquitectónicas, con plazas que guardan historias de incontables sucesos históricos. Está también llena de espectaculares museos, restaurantes de todo tipo, un skyline repleto de rascacielos vanguardistas y estaciones de metro que son obras de arte.

plaza roja que ver en Moscú
Plaza Roja ©Ana María Pareja

La capital rusa, mejor destino urbano de Europa de los World Travel Awards de 2020, vive a un ritmo frenético. Además, es una metrópoli en la que conviven el pasado y el futuro sin estorbarse; en donde puedes encontrarte fuertes medievales y, a dos pasos, un centro de innovación. 

El espíritu de Moscú refleja su inmensidad; todo en ahí es a lo grande, su superficie, sus monumentos, su sistema de transporte. Te preguntarás ¿qué ver en Moscú entonces? Aquí te dejo mi lista de imperdibles y, de bonus, una mini guía de dónde comer

La Plaza Roja 

Se trata de la plaza más extensa de la ciudad y la más famosa del país. Antaño fue plaza de mercado, lugar para anunciar al pueblo nuevos decretos o epicentro de desfiles militares. Hoy, es un espacio peatonal en el que se dan cita turistas y locales para pasear y admirar edificios como la magnífica Catedral de San Basilio, icono turístico de Moscú. Un templo ortodoxo que llama la atención por el colorido de su fachada y sus grandes cúpulas acebolladas.

Catedral de San Basilio
Catedral de San Basilio ©Ana María Pareja

Su nombre no hace referencia precisamente al color de muchos de los edificios que la custodian, sino que, en ruso antiguo, Krásnaya significaba “bonita”. Deberíamos llamarla mejor Plaza Bonita. En ella también se encuentra la tumba de Lenin, aunque la fila para verlo de cerca es bastante larga, y los elegantes almacenes GUM, cuya cúpula de cristal acapara todas las miradas.  

El Kremlin 

La sede del gobierno ruso y símbolo de poder político alberga palacios, catedrales, museos y toda clase de objetos únicos de la Rusia imperial. En esta fantástica ciudadela medieval –cercada por 2,5 kilómetros de muralla y 19 torres–, están las tumbas de 47 zares, el cañón del zar y la campana Zarina, la más grande del mundo. 

Además de ser la residencia oficial del presidente ruso, el Kremlin (cerrado a visitantes los jueves) es todo un atractivo turístico, uno de los lugares imprescindibles que ver en Moscú. Habrá que empezar con una visita por el Museo de la Armería, que además de armas, está repleto de regalos presentados a los zares, trajes imperiales, huevos Fabergé y hasta carruajes. 

El Kremlin
Al interior del Kremlin. ©Ana María Pareja

Pero lo más impresionante de este lugar es, sin duda, la plaza de las Catedrales. Un conjunto de tres templos ortodoxos, con preciosas cúpulas doradas. En este gran espacio solía llevarse a cabo la coronación de los zares. 

La línea marrón del Metro 

En realidad todo el Metro de Moscú –el que más pasajeros transporta en el mundo– es un atractivo turístico en sí. Sin embargo, sus más de 200 estaciones hacen imposible una visita al completo. Por ello, recomiendo ceñirse (turísticamente hablando y no como medio de transporte) a la línea marrón

Al ser circular es una de las que menos pierde tiene, si tu única intención es darte una vuelta para ver sus estaciones más famosas. Por ejemplo Kievskaya, con grandes mosaicos enclavados en mármol blanco; Majakovskaja, un ejemplo del monumentalismo clasicista o Komsomolskaya, de estilo barroco.

Metro de Moscú
Estación del metro de Moscú ©Ana María Pareja

La Catedral de Cristo El Salvador  

Muy cerca del Kremlin y a orillas del río Moscova, se levanta una de las iglesias ortodoxas más bellas de la ciudad; con un interior rebosante de obras de arte sacro.

Su historia es extensa. Construida inicialmente en 1883 y destruida con explosivos por orden de Stalin en 1931. En su lugar el mandatario pensaba construir el Palacio de los Sóviets, que no llegó a terminarse por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. 

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©Svetlbel en Pixabay

Varias décadas después, en 1994, fue reconstruida con el objetivo de recrear la construcción original con el más alto grado de detalle. Del edificio actual, levantado en mármol blanco y granito, destacan sus cúpulas algunas con más de 100 metros de altura, otorgándole el ‘premio’ a la iglesia ortodoxa más alta del mundo

El distrito financiero 

Conocido como el Manhattan ruso, este sector –situado en la zona de Presnensky– consiste en un abarrotado conjunto de espectaculares rascacielos vanguardistas. El también conocido como Centro Internacional de Negocios de Moscú, comenzó a desarrollarse en 1992 y alberga tres de los edificios más altos de Europa. 

Además de ser un paraíso para los amantes de la arquitectura moderna, este es uno de los lugares perfectos para ver caer el sol.  Las vistas desde la conocida Colina del Gorrión son especialmente bonitas y otro de los planes que hacer en Moscú. 

No hay que olvidarse de los edificios más emblemáticos que dominan el perfil urbano de esta metrópoli, “las siete hermanas de Stalin”. Cuando la ciudad cumplió 800 años Stalin ordenó construir ocho rascacielos de los que se concluyeron siete, en una mezcla de barroco y gótico.


Mini guía foodie 

Pasear en metro, caminar por esta inmensa ciudad y admirar su increíble arquitectura dará, seguro, mucha hambre. White Rabbit, uno de los 50 mejores restaurantes del mundo, puede ser el lugar ideal para una comida rusa con toques vanguardistas. Debe su éxito al chef Vladímir Mukhin y a sus espléndidas vistas desde la cúpula de cristal del restaurante. 

Aunque, si hablamos de restaurantes famosos en esta urbe europea, hay que fijar las miradas en el Café Pushkin. Uno de los lugares que ver en Moscú, aunque solo sea para disfrutar de una taza de té Pushkin, una singular mezcla de Earl Grey y cítricos. Sus interiores antiguos y sus exquisitos platos rusos, son lo más atractivo de este lugar, aunque sus precios son bastante elevados. 

blinis
Blinis –una especie de tortita o crepe– es uno de los platos más habituales ©Ana María Pareja

Hay que ir a Varenichnaya Nº1, cuando se busca cocina auténtica rusa a precios asequibles. Este restaurante de estilo antiguo tiene una decoración que parece sacada de un poster Soviético y un amplio menú de delicias tradicionales. No hay que perderse los vareniki y pelmeni (bolas de masa al estilo ruso), con rellenos dulces y salados. 


¿Qué ver en Moscú? Esa es una pregunta difícil de responder para una urbe de proporciones épicas como la capital rusa. Pero con estos cinco planes que os he contado hoy es muy fácil hacerse una idea de la magnificencia de esta ciudad, de sus contrastes, de su belleza, de sus sabores (eso con los tres restaurantes que os he descubierto) y de que habrá que volver otra vez a por más, ¿no?

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