Cuatro planes en Benidorm para un verano diferente

Este paraíso costero español ofrece mucho más que playas abarrotadas y turistas extranjeros en bañador

Ay ay ay Benidorm… Unos la aman, otros la odian. Algunos dicen morir sin pisar sus aposentos, otros pasan todas sus vacaciones allí sin atreverse a subir las fotos a Instagram.

Es una ciudad (de la provincia de Alicante, España) de odios y amores, un destino turístico masificado por su bajo coste, conquistado por edificios y garitos ruidosos, pero reconquistado por bicis eléctricas, paseos en bote, refugios naturales y atardeceres romanticones.

Una retahíla de propuestas de todos los colores es lo que tiene para ofrecer Benidorm, y no se trata solo de toallas y sombrillas que juegan al tetris en la arena un día de verano o de bares a pie de playa que cautivan a turistas con letreros de neón y chupitos gratis, hay mucho más que eso.

Esta ciudad de la Costa Blanca, es infinita y sorprendente, tiene tantos miradores naturales como de hormigón y acero, guarda espléndidos hoteles escondidos entre una densa vegetación, y se come muy bien sin echar en falta estrellas Michelin o grandes nombres.

Playa de Mal Pas ©Ana María Pareja

Su crecimiento urbanístico estuvo muy bien pensado porque, aunque a primera vista tanto cemento pueda agobiar, lo cierto es que entre medias hay  palmeras, casitas bajas y suficiente espacio entre un edificio y otro para que circule el aire y se evite la sensación de sardinas enlatadas.

Al estar enclavada entre las montañas de la sierra Aitana y a orillas del mar Mediterráneo, goza de un microclima envidiable y está llena de planes ligados a la naturaleza, la aventura y el relax. Aquí van cuatro.

Un masaje tailandés entre exuberantes jardines tropicales

El olor, la decoración y hasta la vegetación le transportarán al sudeste asiático en este hotelazo que hace burdo el adjetivo lujoso. En el Asia Gardens podrá perder la noción del tiempo y recuperar la vitalidad en su spa, en el que la sabiduría y la tradición thai se unen para lograr una verdadera sensación de armonía física y mental.

Hotel Asía Gardens ©Ana María Pareja

El primer plan lejos del topicazo de verano lo invita a descubrir Tailandia sin salir de España, a degustar un buen cóctel mientras se relaja en una de las piscinas infinitas de este cinco estrellas, o a relajarse y dejarse llevar por las experimentadas masajistas que lo dejarán como nuevo.

Un masaje siempre será una buena idea y más si está acompañado de tanta magia; pero si los masajes y el sudeste asiático no son lo suyo, despeje su mente y haga un poco de ejercicio jugando al golf en los increíbles campos del Villa Aitana , y luego descanse en su terraza con una caña y el skyline de fondo.

Llegar a una cala escondida en bicis eléctricas

Tío Ximo es una playita recóndita y pequeñita, alejada del bullicio y la multitud, es un lugar en el que solo echan toalla los locales y los pocos viajeros que quieren algo más calmado, por decirlo así. Está dentro del parque natural Serra Gelada y como cala escondida que se respete su acceso no es el más fácil del mundo.

Parque Natural Serra Gelada ©Ana María Pareja

Con las bicis eléctricas de TAO Bikes la cosa puede ponerse más atractiva, y subir hasta los inmensos acantilados de aspecto arcilloso, para divisar eso que a lo lejos parece una jungla de cemento (que sí, también es Benidorm), es aún más divertido cuando se pedalea con alguna ayudita extra.

Las vistas desde allí valen la pena, y un baño tranquilo en pleno verano, también. Segways, buggies y hasta excursiones de senderismo, también son válidas para llegar a este recóndito paraíso, no olvide la toalla, la sombrilla y algo para comer o beber, porque si llega hasta allí, valdrá la pena echarse un baño, relajarse tomando el sol, y beberse una que otra cervecita, aunque sean esos topicazos de verano.

Un gastro-rally entre fogones sin necesidad de estrellas

Dicen que una cultura se conoce a través de su gastronomía, y la de Benidorm está para chuparse los dedos; auténtica pero vanguardista, con un toque de mar y otro de montaña.

En la playa Poniente hay que probar la paella del restaurante Ulia; en el casco antiguo, propiamente en Mal Pas, un buen caldero de mariscos, de esos que te recuerdan los platos de la abuela.

Arroz caldoso, Mal Pas Bar ©Ana María Pareja

La calle Santo Domingo está flanqueada a lado y lado por gastro bares que ofrecen pintxos para todos los gustos, al tapear de barra en barra hay que incluir Aurrerá, especialmente su espacio LA TAPERÍA, una embajada gastronómica con pequeñas obras de arte hechas tapas.

Solotúla con sus tallarines de sepia con ceviche de berberecho, o la gelatina de plancton con bocado de corvina y esferas de aceite de oliva del Llum del Mar en el hotel Villa Venecia, triunfan como dos apuestas más arriesgadas y vanguardistas.

Y para entrar en calor antes de dar rienda suelta al bailoteo intenso a ritmo de reggaeton, el Marrs, un pequeño bar en la calle de los gatos, famoso por sus chupitos.

Ruta por miradores de todos los tamaños y colores

Los hay naturales, los hay históricos, y también hechos por el hombre a base de cemento y acero. Unos más altos como el Gran Hotel Bali, desde el que se obtiene una panorámica más de vértigo que otra cosa y en el que se lleva a cabo cada año una competencia de lo más peculiar: Vertical Running, en castellano: subir las escaleras de este (u otros edificios) en el menor tiempo posible.

Playa de Levante ©Ana María Pareja

Resulta que el record en este hotel de 924 escalones y 52 pisos es de, ojo al dato, 4 minutos y 20 segundos. Hay otros menos altos pero que ofrecen una panorámica igual de espectacular especial para ver un atardecer, como el Balcón del Meditteráneo cerca del Mirador del Castillo en una roca que separa las playas de Levante y Poniente, y desde el que se aprecian los diversos tonos del mar y se hace homenaje a los pescadores y a los guardianes del mar.

Y los más naturales nos llevan al Parque Serra Gelada , que en su cima más alta se posa muy oronda una gran cruz, que en tiempos de Pedro Zaragoza y Franco, significó la redención religiosa al haber permitido el bañador de dos piezas a las turistas; y actualmente, como una especie de Cristo Corcovado que guarda la memoria de familiares desaparecidos. Por supuesto sus vistas son excepcionales: el mar, la puesta de sol, y el inefable skyline de la ciudad con más rascacielos de España.

Estos planes evidencian que Benidorm, tan estigmatizado como lugar de veraneo de turistas extranjeros o guiris, tiene potencial como destino gastronómico y de turismo experiencial.

5 comentarios en “Cuatro planes en Benidorm para un verano diferente”

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