Qué ver en Salzburgo: 4 pistas para descubrir la ciudad de Mozart

Arquitectura, arte, historia, música, naturaleza, buena comida… He aquí cuatro grandes pistas sobre qué ver en Salzburgo

Las guías de viajes son muy personales, pues cada destino tiene lugares que no puedes perderte a los ojos de quien las escribe. Así pues, qué ver en Salzburgo, es una pregunta a la que cada quien respondería de forma distinta. En las próximas líneas está mi visión de lo que habría que ver en una de las ciudades más bellas de Austria. 

Situada cerca de la frontera austriaca con Alemania, Salzburgo es como darse una vuelta por un gran museo al aire libre. Abrazada por los Alpes y atravesada por el río Salzach, sus espléndidos paisajes contrastan con una atmósfera de aires señoriales y tintes medievales.

panoramica
Panorámica desde HohenSalzburg ©Ana María Pareja

La ciudad natal del grandioso Mozart es musical y cultural; esculpida con plazas, callejuelas y edificios barrocos hasta formar una obra Patrimonio de la Humanidad. Además, se destaca por su amor a la cerveza, quizás por su cercanía a Múnich, y por platos tan curiosos como el Salzburger nockerl, más abajo les cuento qué es. He aquí cuatro pistas para descubrir Salzburgo en tu primera visita. 

La Fortaleza Hohensalzburg

Uno de los emblemas de la ciudad, esta fortaleza domina los tejados del casco antiguo barroco. Construida hacia el siglo XI por orden del arzobispo Gebhard, es considerada la fortaleza de la Edad Media mejor conservada de Europa Central. 

Aunque se puede llegar a pie, lo suyo es subir en funicular para, una vez allí usar todas las energías en recorrer los vestigios de la ciudadela que se construyó como refugio de la población en caso de ataque. Luego viene lo mejor, contemplar las espléndidas vistas sobre la ciudad, el río y los Alpes al fondo.

catedral de Salzburgo
Catedral de Salzburgo ©Ana María Pareja

El centro histórico 

Un paseo por sus estrechas callejuelas que se abren en grandiosas plazas es un imprescindible de la ciudad austriaca. Hay que ir buscando esos espléndidos edificios barrocos como el palacio Residenz. La antigua residencia oficial de los príncipes-arzobispos, cuyas salas oficiales están adornadas pomposamente con tapices y frescos de los siglos XVI a XIX.

No hay que perderse tampoco la catedral de Salzburgo (Dom) en la que fue bautizado Mozart. Se trata de una joya del barroco que domina el casco histórico con su prominente fachada de dos torres y su imponente estructura. 

Luego hay que llegar hasta Getreidegasse, la calle más reconocible de la ciudad por sus curiosos carteles de tiendas de hierro forjado. La casa natal de Mozart está ubicada en esta calle, así como el Blaue Gans, la posada más antigua de Salzburgo (1350). Hoy un hotel boutique con espíritu artístico y un restaurante que sirve auténtica cocina austríaca.

que ver en Salzburgo
Getreidegasse ©Ana María Pareja

El Café Tomaselli 

Situado en la plaza Alter Markt se encuentra el legendario y antiquísimo Café Tomaselli, en funcionamiento desde 1703. Los expertos se refieren a él como el único café con vienés fuera de Viena y su exquisita tarta Sacher lo confirma. 

A la pregunta de qué hacer en Salzburgo, siempre debería haber una respuesta que indique dónde comer algo tradicional. Así que, además de acercarnos a este emblemático café a por el postre, deberíamos pasarnos por StieglKeller. 

que comer en Salzburgo
Wiener schnitzel, salzburger nockerl y tarta Sacher ©Ana María Pareja

Este restaurante con espléndidas vistas ofrece los platos más tradicionales de Austria, regados con cerveza local. El plato salado más famoso es el wiener schnitzel, un filete de ternera empanado y acompañado de patatas cocidas y salsa de arándano rojo. Por su parte, la dulce tentación es el salzburger nockerl, un suflé con crema de frambuesa cuya presentación recuerda las tres colinas de la ciudad.

El palacio y los jardines de Mirabell 

Este espectacular edificio fue construido en 1606 por el arzobispo Wolf Dietrich von Ratineau para su amante, la plebeya Salomé Alt. Aunque su interior fue reformado en estilo barroco por Johann Lukas von Hildebrandt en 1721.

La visita por su ostentoso interior es libre, a menos que se esté realizando algún evento privado en su magnífica Sala de Mármol. Considerada uno de los salones de boda más hermosos del mundo. 

jardines de Mirabell
Jardines de Mirabell ©Ana María Pareja

Aunque lo que más miradas atrae son sus jardines barrocos, que en cualquier época del año constituyen un paseo híper-romántico. No hay que perderse la fuente de Pegaso, el teatro de setos, el jardín de las rosas o la orangerie, usada como invernadero de palmeras.

Hay muchísimas más cosas que ver en Salzburgo pero, como dije antes, esta es mi visión personal. Acérquense también hasta la Abadía de San Pedro cuya iglesia es una joya rococó y que alberga uno de los camposantos más preciosos del mundo. Y no dejen de comprar –aunque sea por pura curiosidad– las famosas Mozartkugeln (bolas de Mozart) de pistacho, mazapán y chocolate.

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