Un día en Guatapé, el pueblo más colorido de Colombia

Zócalos de colores que cuentan historias, paseos en barco por el embalse, obleas con arequipe y vistas alucinantes a 220 metros de altura; así es un día en Guatapé

Para mí, un día en Guatapé siempre está presidido por una placentera estancia en la finca de Memo y mi mamá en el municipio aledaño de Marinilla. Para los simples mortales, que no pueden disfrutar de la belleza y la paz de ‘Villa Marta’, una visita a Guatapé usualmente parte de Medellín. 

Situado a dos horas de la capital de Antioquia, Guatapé es una de las excursiones favoritas de quienes visitan la ciudad de la eterna primavera. Sus principales atractivos recaen en un precioso pueblo de colores, un maravilloso embalse y un inmenso peñón desde el que admirarlo. 

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Vistas desde la Piedra del Peñol ©Ana María Pareja

Antes de llegar al propio pueblo hay que hacer una parada obligada en la Piedra del Peñol o Peñón de Guatapé. Un monolito de 220 metros de altura, escalables gracias a 740 escalones construidos en medio de la piedra. Subirlas es cosa seria, pero la recompensa es en forma de vistas alucinantes solo aptas para valientes. 

Esta maravilla de la naturaleza, de propiedad privada, ofrece en su cima una panorámica sin precedentes sobre el embalse. Desde allí, pueden observarse sus aguas turquesa y los recovecos verdes y marrones formados por las diversas islas que hay alrededor. 

Paseos entre zócalos 

Después de un merecido descanso en la cima de la piedra, con una cerveza fría o una porción de fruta fresca, hay que descender y enfilar hacia Guatapé. Su belleza impone, su colorido encandila. El pueblo es un conjunto de calles empedradas y casas de dos alturas pintadas con mimo y decoradas con los famosos zócalos.

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Zócalos ©Ana María Pareja

Cuentan que hace 100 años, un vecino del pueblo calcó unos corderos del altar de la iglesia. Luego los moldeó en la parte baja de la fachada de su casa, iniciando la tradición decorativa de los zócalos. Hoy pueden verse girasoles, figuras geométricas, estrellas, lunas, soles, entre otros.

Lo que era antes un pueblo más de Antioquia, se convirtió en uno de los lugares más vivos y bellos del país. Incluso es apodado el ‘pueblo más colorido del mundo’. Un día en Guatapé, entonces, debería empezar por recorrer la calle del Recuerdo, en busca de los zócalos más representativos. 

Esta calle peatonal es considerada patrimonio urbanístico y arquitectónico del municipio. Sus zócalos –cuentan la historia de la colonización antioqueña– fueron recuperados de las casas del antiguo Peñol; el que fue inundado para construir el embalse. Empezad a recorrerla desde su curiosa fuente, que recuerda a los arrieros.

un día en Guatapé
Calle del Recuerdo ©Ana María Pareja

Bandeja paisa y otro splash de color

Pasear es el plan perfecto para abrir el apetito; así que, recorridas algunas calles emblemáticas, toca encontrar dónde comer. Hay que reconocer que los restaurantes del pueblo no son excelentes, pero una buena opción es El Portal

Hay que probar el plato estrella antioqueño, la bandeja paisa, un grasiento pero sabroso festival de doce ingredientes distintos. Aunque tampoco hay que dejarse los pescados fritos, las carnes al carbón o los zumos de frutas tropicales.

Yo soy de las que siempre deja un espacio para el postre y un día en Guatapé no puede ser la excepción. Esta vez os recomiendo una oblea con arequipe (dulce de leche) y crema en Dulcinea; una tienda donde los dulces caseros son los protagonistas. 

Esta pequeña cafetería está situada en la emblemática Plazoleta del Zócalo, creada para conmemorar los 200 años de fundación de Guatapé. Su diseño y su colorido resaltan la tradición del zócalo; en sus escalones pueden apreciarse algunos de los más bellos del pueblo. Además, también es un buen sitio para llevarnos algún souvenir o artesanía típica.

plazoleta del zocalo
Plazoleta del Zócalo ©Ana María Pareja

Luego hay que dejarse caer por el parque principal para admirar la preciosa iglesia de Nuestra Señora del Carmen. De estilo grecorromano, llama la atención el color rojo de su fachada –adornada también con zócalos– y su maravilloso retablo de madera tallada. Desde la fuente central puede tomarse una bella panorámica de toda la iglesia. 

Tampoco hay que dejarse caer por la calle 29, decorada con paraguas de todos los colores. Sin duda, otro toque colorido para este día en Guatapé. Tras recorrerla y hacer las fotos pertinentes, nos queda el malecón a tiro de piedra. 

Atardecer desde el embalse

Inaugurado a mediados del 2019, el nuevo Malecón de Guatapé es otro de los atractivos de este coqueto pueblo. Se trata de un paseo que rodea el embalse, dotado de zonas verdes, juegos infantiles y diversos comercios; además, las vistas son de postal. 

Dar un paseo por allí al atardecer para culminar esta visita de un día en Guatapé, es el cierre perfecto. Otra opción podría ser embarcarse en alguna lancha, barco, planchón o velero y disfrutar de las aguas del embalse y de algunos deportes acuáticos como esquí o paddle surf.

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Iglesia Nuestra Señora del Carmen ©Ana María Pareja

Aunque el día no está cerrado del todo hasta que no se cena; os propongo dos lugares ideales para hacerlo. El primero está a cinco minutos en coche desde el pueblo, en la vereda Los Naranjos. Os hablo del complejo turístico Luxé by The Charlee.

Además de contar con espectaculares cabañas privadas para alquiler turístico, cuenta con un beach club –llamado Praia–, de lo más apetecible. Su pizza en horno de leña y sus vistas a la represa están de infarto. 

El restaurante Elemental es el otro sitio al que vale la pena ir. Situado en el municipio de Marinilla, pilla a tiro de piedra en el camino de vuelta a Medellín. Su cocina está basada en productos de la huerta, sin ser vegetariano, y con platos ideados para compartir.  

Los baos están de muerte, el ceviche de chicharrón hay que darle una oportunidad y no hay que dejarse los tacos, el filet mignon o alguno de sus power bowls. Una buena cena es lo que necesitamos para cerrar con broche de oro un espléndido día en Guatapé. 

Este pintoresco pueblo de Antioquia es uno de los lugares más visitados del país y sin duda un lugar para perderse entre tanto color, naturaleza y buena vibra. Un spot único en Colombia que vale la pena disfrutar. ¿Ya lo has visitado? 

1 comentario en “Un día en Guatapé, el pueblo más colorido de Colombia”

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