Un viaje por República Dominicana sin pisar Punta Cana

Un viaje por República Dominicana es un baile –a ritmo de merengue– entre naturaleza en estado puro y playas paradisíacas. Todo sin pisar Punta Cana

Playa, brisa y mar, tres palabras que definen parte de la magia de un viaje por República Dominicana; eso sí, su cultura va mucho más allá. Santo Domingo, por ejemplo, rezuma historia; el legado español –fue la primera capital de España en el Nuevo Mundo– se respira por todos sus rincones. 

La Española –hoy República Dominicana y Haití– fue el primer territorio que pisó Cristóbal Colón cuando llegó a América en 1492. Considerada, por ende, el primer asentamiento europeo permanente en el Nuevo Mundo. Aún así, ha sabido mantener sus raíces caribeñas y aprovechado todas las bondades tropicales que le brinda su ubicación. 

Un viaje por República Dominicana debería comenzar entonces por Santo Domingo. Tanto para empaparse de su sabrosura caribeña, como para descubrir todos esos rincones por los que dejaron huella tantos españoles. 

Santo Domingo colonial
Ciudad colonial de Santo Domingo ©Ana María Pareja

Santo Domingo, la metrópoli caribeña

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la Ciudad colonial de Santo Domingo fue el epicentro del Nuevo Mundo; aquí empezó su historia. Su laberinto de calles empedradas está salpicado de casas de piedra, iglesias, palacios y plazas protegidas por palmeras. 

La Catedral Primada, –la más antigua de América– construida en piedra caliza de origen coralino, sobresale entre muchos edificios con su estilo románico y gótico. No hay que perderse la Fortaleza Ozama (siglo XVI), la calle de las Damas o el Alcázar de Colón, que perteneció al hijo del conquistador. 

En la propia capital no hay playas, sí un precioso Malecón alineado con el mar Caribe que cobra vida al atardecer gracias a sus numerosos puestos callejeros. También Mirador Sur, un parque lineal de 8 kilómetros en el que pasear entre árboles tropicales o el Blue Mall para amantes de las compras con estilo.

un viaje a República Dominicana
Boca Chica ©Ana María Pareja

La playa más cercana a Santo Domingo es la de Boca Chica. Situada a una hora en coche, es perfecta para degustar pescado frito a golpe de merengue y bachata. Sus aguas cristalinas y calmadas, sus altas palmeras y su arena dorada son el trío perfecto para un día de sol inolvidable. 

Las Terrenas, el paraíso era esto

Lo que era antes una pequeña aldea de pescadores y agricultores, es hoy uno de los referentes del turismo slow dominicano. Situado en la península de Samaná, al pueblo de Las Terrenas se llega, principalmente en coche. El trayecto, unas dos horas desde Santo Domingo, es por el Boulevard del Atlántico; una vía con curvas serpenteantes y vistas panorámicas de la costa. 

Cerca de 40 euros cuesta el peaje de esta preciosa carretera, una tasa bastante elevada que evita, en gran medida, que llegue el turismo de masas. Esta tierra casi secreta está llena de escenarios sublimes que regalan a sus visitantes la posibilidad de desconectar del ajetreado mundo citadino. Eso es un viaje por República Dominicana.

playa coson
Playa Cosón – Las Terrenas ©Ana María Pareja

Dar un paseo por el pequeño pueblo y admirar (o comprar) las obras de arte que exponen artistas haitianos son algunos de los planes. También, tomar un cóctel al atardecer en el icónico bar El Mosquito o recorrer una a una las playas de la localidad

Arena dorada y fina, aguas esmeraldas y turquesa, playas casi vírgenes protegidas por una legión de cocoteros; ese es el panorama de playero de Samaná. Desde la famosa playa Cosón, perfecta para surfear o Punta Popy, el centro social de Las Terrenas, hasta playa Bonita, un espectáculo de la naturaleza. 

Además de playa, brisa y mar, la península de Samaná es conocida por su exuberante naturaleza, que tiñe de verde intenso sus paisajes interiores. En uno de sus bosques se esconde el Salto el Limón, una cascada de 50 metros de alto que cae en una piscina natural de aguas esmeraldas. 

salto el limon República Dominicana
Salto el Limón ©Ana María Pareja

Para llegar hasta ella hay que caminar unos 40 minutos en medio de un bosque húmedo, varias colinas, riachuelos y miles de cocoteros. El trayecto también puede hacerse a lomos de un caballo y siempre en compañía de un guía experimentado. La recompensa de la caminata es un baño refrescante a los pies de la inmensa cascada. 

Cap Cana, de Juanillo al Hoyo Azul

Lujo y elegancia en forma de hoteles, mansiones, restaurantes, tiendas, servicios… Eso es Cap Cana; un complejo turístico sublime. Cuenta con la marina más grande del Caribe, un campo de golf y playas como Juanillo Beach, una de las más bellas del país. Parece sacada de una postal, con su prístina arena blanca flanqueada por gigantescas palmeras, aguas turquesa y excelentes vientos para el kitesurf.  

Aunque parezca complicado acceder a este complejo, puedes hacerlo sin problema si compras la entrada al Scape Park. Se trata de un precioso parque temático natural, repleto de aventuras y enmarcado en medio de un bosque tropical sin igual. 

cap cana República Dominicana
Playa Juanillo – Hoyo Azul ©Ana María Pareja

Una de sus mejores ‘atracciones’ es Hoyo Azul, un cenote escondido al pie de un acantilado de piedra caliza de 75 metros de altura y una vegetación exuberante. Para llegar hasta él es preciso cruzar un puente colgante y caminar entre el bosque tropical, atravesando inclusive un precioso jardín de orquídeas

Sus aguas son de un color turquesa deslumbrante y sus 14 metros de profundidad son la antesala de la diversión, pues podrás lanzarte a ellas desde una alta plataforma. También se puede utilizar la escalera para ingresar más suavemente hasta esta paradisíaca piscina natural. 

Datos curiosos

-Idioma: español 

-Moneda: Peso dominicano. 100 pesos equivalen a 1,40 euros.

-Horas de vuelo desde Madrid: entre 8 y 9 horas

-Un lugar imprescindible: situada 19 kilómetros al sur de la península, la Isla Saona es uno de los lugares más sublimes de un viaje por República Dominicana. Aunque suele estar bastante concurrida, sus playas, su cantidad de palmeras y la amabilidad de sus pocos habitantes la hacen un plan inolvidable.

Hay que tomar un barco –mejor si es en un tour privado– en el puerto del pueblo de Bayahibe, a unas dos horas de Santo Domingo. El trayecto por el mar dura unos 30 minutos pero entre medias se hace una parada en Palmilla, un tramo de arena blanca con una preciosa piscina natural

isla Saona
Isla Saona ©Ana María Pareja

Además de aguas cristalinas, arena blanca y fina y un paisaje con tonalidades verdes, azules y doradas, la isla es famosa por su pesca. La protagonista de la comida suele ser la langosta a la parrilla, acompañada de arroz con gandules, ensalada y piña asada. 

-Un plato típico: el acompañante favorito de los dominicanos es el arroz; su especialidad, el arroz con gandules. Esta última es un tipo de legumbre muy usada en el Caribe y en la India occidental. 

-Un souvenir: No se puede volver del paraíso dominicano sin una joya de larimar; una piedra semipreciosa autóctona del país. Fue descubierta en 1974 por Miguel Méndez quien la bautizó en honor a su hija Larissa y a las tonalidades azules, reflejo del mar Caribe


Este es pues uno de los edenes terrenales de América; una de mis islas favoritas del Caribe. Un viaje por República Dominicana significa una pausa en la ajetreada vida citadina, entre playas sublimes, naturaleza en estado puro y años de historia.

14 comentarios en “Un viaje por República Dominicana sin pisar Punta Cana”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba