Zaragoza para valientes, vistas desde la torre de su basílica

La capital de Aragón hay que disfrutarla (alguna vez) desde lo alto de Nuestra Señora del Pilar

Zaragoza puede dejarte sin aliento; de cansancio al recorrer sus callejuelas repletas de tesoros por descubrir o de susto cuando llegas a lo alto de la única de las cuatro torres de la Basílica del Pilar que puede visitarse. Un atractivo turístico solo para valientes.

La capital aragonesa es moderna y marchosa, aunque es también recatada y pacífica. Bañada por el río Ebro y plagada de encantos históricos, en ella conviven vestigios romanos, islámicos, mudéjar, renacentistas, barrocos y hasta neoclásicos.

Zaragoza es una ciudad para saborear en El Tubo, para recorrer hasta casi romper las suelas de los zapatos y para fotografiar sin parar.

Este post se trata de eso, de fotografías, cuatro para ser exactos, de las vistas más alucinantes de esta ciudad. Desde una de las torres (a la que se sube, primero en un ascensor acristalado y después por una estrecha escalera de caracol) de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

©Ana María Pareja

Esta joya del barroco se alza a orillas del río Ebro, es el primer santuario mariano del mundo, dicen que el monumento más visitado de España y sin duda el ícono de la ciudad aragonesa. Las mejores vistas de la catedral-basílica son desde el Puente de Piedra.

©Ana María Pareja

Cada una de sus torres tiene 92 metros de altura y solo puede subirse a una de ellas, por la módica suma de 3 euros y alguno que otro quejido de miedo al abismo. Vemos que su exterior es impresionante, pero nada como su interior. Es grandioso, elegante y lleno de tesoros como el fresco Regina Martirum pintado por Francisco de Goya.

La Pilarica, como también le llaman, es considerada uno de los 12 tesoros de España desde 2007 y con toda razón. En su interior encontramos, como no, a la Virgen del Pilar –que solo mide 39 centímetros pero tiene más de 300 mantos diferentes– además de numerosas capillas, sacristías, un coro y un órgano medieval.

©Ana María Pareja

Además de este templo icónico, Zaragoza está para chuparse los dedos, para bailar hasta el amanecer o para recorrerla de museo en museo. Vale la pena acercarse hasta el Palacio de la Alfajería, un poco apartado del casco histórico pero toda una joya de la arquitectura islámica.

Un edificio de una belleza deslumbrante que ha sido alcázar islámico hudí, palacio medieval mudéjar, palacio de los Reyes Católicos, cárcel y cuartel militar; hoy es la sede oficial de las Cortes de Aragón.

En definitiva, subir a la torre de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar es un plan que nadie se debería perder… a menos que sufra de vértigo.

3 comentarios en “Zaragoza para valientes, vistas desde la torre de su basílica”

  1. Pingback: Fin de semana en Burgos, entre joyas culturales y gastronómicas

  2. Pingback: Qué hacer en Madeira: la isla portuguesa de la eterna primavera

Deja un comentario

Ir arriba